Ahorro universitario: ¿cuál es la mejor opción?

Ahorro universitario: ¿cuál es la mejor opción?

Muchos padres se preocupan, y con justa razón, por asegurar la futura educación universitaria de sus niños(as). A la hora de elegir planes de ahorro pueden encontrar diversas opciones. Las más comunes y adecuadas, según la Condusef, son los seguros de educación y los fideicomisos, aunque también los fondos de ahorro o de inversión pueden emplearse para metas educativas. Pero, ¿qué diferencias hay entre estos planes? ¿Cómo saber cuál se adapta mejor a las necesidades e ingresos familiares?
Antes de contratar la primera opción es preciso revisar en qué consiste cada uno para poder hacer la mejor elección.

Seguros de educación

Lo esencial que hay que saber de estos planes es que puede llegarse a un monto acordado en un tiempo también convenido, cuando el menor cumpla, por ejemplo, 15, 18 años o más. Las modalidades de pago pueden ser mensuales, semestrales o anuales. La característica que lo diferencia del resto es que, como su nombre lo indica, incluye un seguro de vida, de modo que si el padre o la madre que ha contratado este plan muere antes de llegar a la cantidad deseada o al plazo fijado, la aseguradora garantiza que se siga pagando el ahorro para entregar la suma pactada hasta la fecha acordada, es decir, cuando el menor cumpla la edad que estipula dicho contrato.
En algunos casos, este seguro cubre el fallecimiento para el contratante (padre, madre o tutor) y puede ser que cubra la entrega de una indemnización, además de pagar la suma contratada cuando llegue la fecha estipulada. La cobertura también puede ser por incapacidad total o permanente del contratante. Un dato importante es que el menor asegurado recibe el monto sin condicionar si se usará realmente para los gastos universitarios o no. Además, en algunos de estos planes, se puede disponer del ahorro en el momento en que se necesite, en caso de una urgencia mayor.

Fideicomisos educativos

Un fideicomiso educativo es un instrumento jurídico y financiero que permite realizar operaciones para beneficio del contratante. A diferencia del seguro educativo, el fideicomiso puede utilizarse sólo para el bien para el que fue destinado y en los términos que determina el contratante. Algunas personas prefieren estos planes como parte de sus testamentos. Otra diferencia reside en que no incluye un seguro de vida, así que en caso de fallecimiento, el beneficiario sólo recibe la cantidad aportada por el padre o tutor, no una cantidad asegurada. A su vez, el dinero acumulado es libre del pago del impuesto sobre la renta (ISR). Una diferencia a favor es que los bienes invertidos al instrumento generalmente son invertidos en portafolios que generan rendimientos. Al igual que en el caso de los seguros, en los fideicomisos el plazo es determinado por el cliente, dependiendo de sus aportaciones y de la meta que quiera alcanzar.

En México, los fideicomisos los ofrecen instituciones financieras como instituciones de crédito, de banca múltiple, sociedades nacionales de crédito, casas de bolsa, aseguradoras, instituciones de finanzas y Sofoles.

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